Redacción. El Museo Arqueológico de Sevilla ha incorporado a sus fondos un togado romano hallado de forma casual en el término municipal de La Puebla de Cazalla. La escultura afloró tras una escorrentía provocada por las lluvias.
La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha informado del hallazgo durante una visita al Centro Logístico del Patrimonio Cultural. Este espacio funciona como almacén externo del Museo Arqueológico de Sevilla.
La pieza mide 1,7 metros de altura y pesa más de 700 kilos. Según Del Pozo, se trata de una escultura de indudable valor, relacionada con otros togados excavados en Baelo Claudia, Carteia y Utrera.
El togado ya se conserva en dependencias vinculadas al Museo. Además, especialistas del centro lo estudian y difunden tras recibir un primer tratamiento de limpieza para garantizar su integridad.
La recuperación fue posible gracias a la colaboración entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla. Esta coordinación permitió extraer con éxito la pieza del terreno compacto en el que se encontraba incrustada.
El descubrimiento se produjo cuando dos vecinos observaron que las lluvias habían sacado a la luz un gran fragmento. La forma sugería una escultura ataviada con túnica o toga y con calzado cerrado.
Tras advertir el hallazgo, dieron aviso a la Delegación Territorial de Cultura de Sevilla. Esta activó el protocolo correspondiente y comunicó la situación al Seprona de la Guardia Civil.
El cuerpo especializado custodió la obra en el lugar del hallazgo. De este modo, se evitó su pérdida hasta que los arqueólogos de la Junta pudieron valorarla y preparar su extracción.
Los especialistas de la Consejería realizaron una inspección ocular. Debido a las dimensiones y al peso de la escultura, no fue posible llevar a cabo una extracción manual.
El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla puso entonces a disposición del equipo los medios mecánicos necesarios. Entre ellos figuraron un vehículo todoterreno tipo pick-up, una pala excavadora y materiales protectores.
Antes del traslado, se inspeccionó el terreno en busca de elementos que ayudaran a interpretar y contextualizar la pieza. Sin embargo, no se localizaron materiales cerámicos próximos que permitan fijar aún su cronología.
Después, la escultura fue levantada y trasladada de forma segura. Primero permaneció temporalmente en las instalaciones de la Policía Local de La Puebla de Cazalla.
Más tarde, una vez paletizada, fue llevada al Museo Arqueológico de Sevilla, en el término municipal de La Rinconada. Allí continuará el proceso de conservación y estudio.
La pieza representa una figura masculina de mármol, vestida con toga y zapatos. Presenta la pierna derecha flexionada, lo que aporta sensación de movimiento.
A sus pies aparece un elemento cilíndrico. La parte trasera es plana y está tallada solo parcialmente en su zona inferior, probablemente porque fue concebida para quedar adosada a una pared.
Las estatuas de togados fueron habituales en la Bética romana. Formaban parte de la decoración pública de ciudades y villas, como símbolo de prestigio de las élites locales.
La hipótesis inicial de los conservadores apunta a que la pieza fue trasladada desde un entorno no muy lejano. Su gran envergadura sugiere que pudo utilizarse como refuerzo del terreno.
Ese traslado no parece reciente, ya que el togado estaba bien incrustado en un terreno compacto. No obstante, los estudios científicos deberán concretar su datación y contexto.
Patricia del Pozo ha destacado la rápida actuación de la ciudadanía. También ha subrayado la colaboración entre administraciones como ejemplo de buenas prácticas en la protección del patrimonio histórico andaluz.
Finalmente, el Museo Arqueológico de Sevilla suma un togado romano de gran valor patrimonial. El hallazgo confirma la importancia de los protocolos de custodia y refuerza el papel del museo como receptor de bienes arqueológicos procedentes de la provincia.



