MCLópez. El 22 de enero de 1926, el hidroavión Plus Ultra despegaba desde Palos de la Frontera rumbo a Buenos Aires en una travesía sin precedentes que marcaría la historia de la aviación. Aunque el punto de partida oficial fue la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, la ciudad de Sevilla tuvo un papel fundamental en la resonancia de sus celebraciones. A pocos meses para el centenario de la gesta apuntamos la conexión entre el acontecimiento y la ciudad de Sevilla.

La capital andaluza contaba en aquellos años con la Base de Tablada, uno de los enclaves aeronáuticos más importantes de España. Los pilotos Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, tras el regreso a España, celebraron en Sevilla el éxito de la ambiciosa aventura. La nave aérea que cuyo nombre quedaría grabado con letras de oro en la historia de la Aviación era un Dornier Do J Wal.
Es considerado el modelo más destacado diseñado por la firma Dornier a comienzos de la década de 1920. Su casco metálico de doble rediente, de gran tamaño, incorporaba además flotadores con perfil aerodinámico que mejoraban la estabilidad en el agua. El coste total de la aeronave —incluyendo los instrumentos de navegación, repuestos, combustible y dietas de la tripulación— ascendió a 415.132 pesetas.

La llegada del Plus Ultra a Buenos Aires, el 10 de febrero de 1926, provocó un estallido de entusiasmo a ambos lados del Atlántico. Cuando los aviadores regresaron a España, el recibimiento en Sevilla adquirió tintes multitudinarios. El Guadalquivir volvió a convertirse en escenario protagonista. Más de un centenar de aeronaves despegaron desde Tablada para escoltar a los héroes en su entrada a la ciudad.
Junto a esa escolta aérea, destacó la presencia solemne del crucero argentino Buenos Aires, enviado por el gobierno de la nación hermana. El buque navegó Guadalquivir arriba y fue recibido con vítores, reforzando la dimensión internacional de las celebraciones. Su llegada simbolizó el estrecho vínculo entre España y Argentina. Y convirtió a Sevilla en un escenario único donde confluyeron la marina y la aviación en honor al histórico vuelo.
Los festejos incluyeron desfiles, recepciones oficiales y actos solemnes en los que Sevilla se reafirmó como puente simbólico entre España y América. La ciudad, que siglos antes había monopolizado el comercio indiano desde la Casa de la Contratación, recuperaba así su papel de bisagra atlántica, ahora bajo el signo de la aviación moderna.
El recuerdo del Plus Ultra ha permanecido vivo en Sevilla. El avión original fue donado a Argentina y se conserva en el Museo de Luján. Pero en la capital hispalense persiste la memoria de aquellas jornadas de gloria. El monumento conmemorativo de la Avenida de la Palmera, inaugurado en 1929, rinde homenaje a una epopeya que convirtió a Sevilla en la gran tribuna de las celebraciones. Aquella gesta no solo consolidó la importancia de la ciudad en la historia de la aeronáutica, sino que reforzó su vocación histórica de vínculo entre España y el continente americano.
Sevilla, vuelo del Plus Ultra.




1 comentario en «Sevilla y el eco del Plus Ultra: la ciudad que celebró la nueva “carabela del aire”»
Me gustaría preguntarle al autor de este artículo , en qué fuentes ha localizado información sobre los preparativos del vuelo porque que yo sepa Ramón Franco y el propio Ruíz de Alda describen muy bien en su libro «De Palos al Plata» cómo esos preparativos se llevaron a cabo en la Base de Mar Chica en Melilla.
Creo que sería conveniente realizar una corrección sobre este particular y no confundir a los lectores
Saludos.