17 agosto 2026
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Si lo pasas, no te casas: la leyenda del Arquillo del Ayuntamiento

El emblemático rincón del Ayuntamiento conserva una de las supersticiones más curiosas del casco histórico de Sevilla.

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Carmen González. Sevilla está repleta de leyendas que han pasado de generación en generación. Algunas hablan de fantasmas, otras de tesoros ocultos y muchas nacieron para explicar rincones que forman parte del paisaje cotidiano. Entre ellas destaca una de las supersticiones más curiosas del centro histórico: la que asegura que quien atraviesa el Arquillo del Ayuntamiento nunca llegará a casarse en Sevilla.

No existe ninguna prueba que respalde esta creencia, pero durante décadas ha formado parte del imaginario popular sevillano. Incluso hoy, muchos vecinos conocen la historia y no faltan quienes la recuerdan cada vez que alguien pasa bajo este singular pasadizo.

Un rincón con siglos de historia

El Arquillo del Ayuntamiento conecta la Plaza Nueva con la Plaza de San Francisco y forma parte del conjunto monumental de la Casa Consistorial de Sevilla.

Miles de personas lo cruzan cada día sin reparar en él. Sin embargo, este pequeño paso peatonal ha sido durante siglos escenario de una de las supersticiones más conocidas de la ciudad.

Como ocurre con tantas leyendas sevillanas, resulta difícil determinar cuándo comenzó a difundirse. La tradición oral ha sido la encargada de mantenerla viva, convirtiéndola en una de esas historias que muchos conocen, aunque pocos sepan explicar su origen.

La superstición que desafía a los enamorados

La creencia popular es sencilla. Quien atraviese el arquillo verá frustrados sus planes de contraer matrimonio en Sevilla.

Algunas versiones sostienen que la persona nunca llegará a casarse. Otras matizan que sí podrá hacerlo, pero lejos de la capital hispalense. Incluso hay quienes afirman que la mala suerte solo afecta si se cruza el pasadizo antes de la boda.

Como sucede con toda superstición, cada generación ha añadido pequeños detalles que enriquecen el relato sin alterar su esencia.

A pesar de ello, no son pocos los sevillanos que, entre bromas y sonrisas, evitan atravesarlo cuando pasean con su pareja, especialmente si tienen planes de boda.

¿De dónde surge esta leyenda?

No existe una explicación histórica que permita conocer el origen exacto de esta tradición.

Algunos investigadores consideran que podría tratarse de una de las muchas supersticiones urbanas nacidas para dotar de un significado especial a determinados espacios públicos. Sevilla siempre ha sido una ciudad donde la religión, las costumbres populares y las leyendas han convivido estrechamente, favoreciendo la aparición de relatos de este tipo.

También es posible que la historia surgiera simplemente como una advertencia humorística entre los jóvenes de la época y que, con el paso del tiempo, acabara adquiriendo apariencia de antigua tradición.

Sea cual sea su origen, la leyenda ha sobrevivido durante generaciones y sigue despertando la curiosidad de quienes la descubren por primera vez.

Un lugar imprescindible del casco histórico

Más allá de la superstición, el Arquillo del Ayuntamiento constituye uno de los rincones más fotografiados del centro de Sevilla.

Su ubicación permite contemplar dos espacios fundamentales de la ciudad: la Plaza Nueva y la Plaza de San Francisco, escenario durante siglos de mercados, proclamaciones reales, celebraciones públicas y algunos de los acontecimientos más importantes de la historia sevillana.

El propio Ayuntamiento, cuya construcción comenzó en el siglo XVI, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura renacentista española y conserva una rica decoración escultórica que suele pasar desapercibida para quienes atraviesan el arquillo con prisas.

Las leyendas también forman parte del patrimonio

Historias como la del Arquillo del Ayuntamiento no aparecen en los libros de historia, pero forman parte del patrimonio inmaterial de Sevilla. Son relatos que ayudan a explicar la personalidad de una ciudad donde casi cada plaza, iglesia o calle conserva alguna tradición transmitida por vía oral.

Aunque nadie puede demostrar que cruzar el arquillo impida celebrar una boda en Sevilla, la leyenda continúa viva gracias a quienes la siguen contando. Al fin y al cabo, las supersticiones nunca han necesitado pruebas para perdurar.

Quizá esa sea la verdadera magia de Sevilla. Más allá de sus monumentos, la ciudad sigue conservando un patrimonio invisible hecho de historias, creencias y pequeñas leyendas que convierten un simple paseo por sus calles en un viaje lleno de curiosidades.

1 comentario en «Si lo pasas, no te casas: la leyenda del Arquillo del Ayuntamiento»

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