15 abril 2026
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“Toda una vida” revisa la última etapa de Pedro Simón

Una veintena de piezas de Pipe Smoke hasta el 7 de mayo.

homenaje Pedro Simón
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Redacción. Espacio EXZéntrico, galería de arte contemporáneo dirigida por la fotógrafa y gestora cultural Inma Puchal, acoge estos días una exposición cargada de memoria. La muestra “Toda una vida” rinde homenaje al artista plástico Pedro Simón y llega cuando se cumple casi un año de su fallecimiento. La propuesta reúne una veintena de piezas de la serie Pipe Smoke y traza un recorrido emocional por su última etapa creativa. Además, invita a reencontrarse con una obra que entendía el arte como libertad y como experiencia personal.

Inma Puchal, amiga del artista e impulsora de EXZéntrico, explica que Pedro Simón concebía la creación como un territorio sin ataduras. En ese enfoque, cada espectador debe descifrar su propia emoción. Por eso, la exposición no busca dar respuestas cerradas. Propone mirar, detenerse y escuchar lo que la obra despierta. La muestra podrá visitarse hasta el 7 de mayo de 2026. Además, incorpora un objetivo añadido: abrir un debate sobre el hecho artístico, con la colaboración de contemporáneos y personas cercanas a su trayectoria, para profundizar en sus ideas y en su legado.



Formado en Madrid y considerado un “verso suelto” de la vanguardia sevillana, Pedro Simón realizó su primera exposición individual en 1975. En 1980 obtuvo la beca Juana de Aizpuru, un impulso decisivo que lo acercó al circuito profesional y marcó un giro en su carrera. Su aprendizaje, sin embargo, fue esencialmente libre. Aunque inició estudios de Medicina y Derecho antes de dedicarse a Bellas Artes, siempre defendió que su formación real nació de la experimentación. En su visión, el arte no fue una estrategia. Fue una vocación inevitable.

A comienzos de los años ochenta, Simón dialogó con corrientes internacionales de su tiempo. Absorbió ecos del expresionismo alemán, la transvanguardia italiana y el grafiti neoyorquino. También conversó con referentes como Manolo Millares, Antoni Tàpies o Cy Twombly, sin considerarse discípulo de nadie. Su intención fue construir un lenguaje propio. El resultado se tradujo en una pintura visceral, con trazo frenético, tensión entre materia e idea y una investigación constante del gesto.

La evolución de su estilo llegó sin rupturas forzadas. Partió de un gestualismo expresivo y fue sumando elementos del cubismo y de la abstracción, hasta alcanzar una síntesis madura. En sus últimos años, su producción se depuró hacia mayor esencia conceptual. En ese contexto, Pipe Smoke se convirtió en una metáfora central: el humo como libertad absoluta, cambiante e inasible, abierto a múltiples significados.

Pedro Simón fue pintor y escultor, y también formó parte de la mítica galería La Máquina Española, un lugar clave para la escena cultural sevillana. Su obra viajó por ciudades como Chicago, Toulouse, Milán, Lisboa o Basilea y participó en ferias internacionales como ARCO. Aun con una mirada crítica hacia la mercantilización del arte, siguió creando hasta el final. “Toda una vida” invita ahora a reencontrarse con esa pasión y a celebrar una obra que sigue viva en quien la mira.

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