Trabajo y amor, dos grandes motivos que retienen en Inglaterra a la sevillana Alba Andrades Gálvez

Licenciada en Periodismo, quiso vivir una experiencia como au-pair para aprender inglés y acabó enamorándose de la campiña inglesa. Ahora es profesora de idiomas en un colegio público, está casada con un inglés y tiene un hijo al que habla de sus raíces sevillanas.

La sevillana Alba Andrades junto a su pareja.

Ana Rodríguez. Alba Andrades Gálvez se marchó en julio 2012 a Inglaterra para trabajar de au-pair, como muchas jóvenes que a los veintitantos quieren aprender inglés y se marchan unos meses al extranjero para convivir con una familia nativa. El caso es que a esta sevillana de ya 32 años que ha residido desde pequeña en Coria del Río, la estancia se le ha ido alargando hasta el día de hoy. Le gustó el lugar, el estilo de vida, encontró trabajo y hasta el amor, así que se asentó en el país británico, donde ahora trabaja de profesora de idiomas en un colegio público.

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla, siempre quiso salir fuera de España, llamándole especialmente la atención el Reino Unido. “Desde pequeña me encantaba el inglés y me atraía el país, pero nunca conseguí ninguna beca Erasmus en mi época de estudiante, así que me quedé con el gusanillo de querer ir al extranjero una temporada. Por ello, poco después de cumplir los 25 comencé a planear mi aventura a Inglaterra”, explica la sevillana.

La sevillana se marchó de au-pair a un pueblecito de la campiña inglesa.

Tenía claro que quería un lugar en el que tuviera poco contacto con españoles, por lo que desde el primer momento descartó Londres. Al final, a través de una web consiguió un trabajo de au-pair en Framlingham, en el Condado de Suffolk, “un pueblecito muy pequeño y pintoresco, rodeado de la preciosa campiña inglesa, que me enamoró a través de las fotos y lo hizo aún más en persona. Hoy en día puede que sea más conocido porque es donde pasó Ed Sheeran su infancia y el vídeo de la canción ‘Castle on the hill’ está grabado allí“, apunta Alba.




Desde aquel momento, su vida cambió, como ella misma nos relata:

– ¿Cómo han sido estos años en Reino Unido? 
– Desde que llegué he tenido varios trabajos, he vivido en varias ciudades y he continuado estudiando aquí para formarme como profesora. En realidad yo solo vine para un año, para mejorar el inglés y quedarme con una experiencia en el extranjero, pero desde que vine me encantó el país y, sobre todo, vi que aquí había muchas más oportunidades que en España, por lo que entonces decidí darle a esto una oportunidad.

– ¿En qué ciudad resides ahora?
– Vivo en Felixstowe, en el Condado de Suffolk. Creo que es uno de los condados más soleados y bonitos, eso sí, si te gusta la tranquilidad, porque allí solo hay playa, mucho campo y pueblos pequeños.

Alba es profesora de idiomas en un colegio público.

– ¿Ahora a qué te dedicas allí exactamente?
– Ahora soy profesora de español, francés y alemán en un colegio público de Secundaria. Aquí ser profe es mucho más fácil. No hay sistema de oposiciones, simplemente echas tu currículum en los colegios y esperas a que te llamen para una entrevista. Siempre me había gustado mucho la enseñanza pero nunca lo había considerado en España porque creo que las oposiciones son un método ridículo e injusto. Por eso cuando vi que en Inglaterra solo tenía que hacer un máster y echar currículum, no me lo pensé. En mi opinión es un sistema mucho mejor. No se trata solo de pasar una entrevista, también te hacen preguntas en los idiomas que vas a enseñar y tienes que dar una clase de media hora frente al director y otros miembros del equipo directivo. No es fácil, pero creo que se evalúa mucho más cómo enseña la persona y si se ajusta o no a las necesidades del colegio.

– ¿Cuál era tu nivel de inglés al llegar? 
– Llegué a Inglaterra con un nivel intermedio. Me había sacado el First Certificate por la Universidad de Cambridge, pero realmente impacta mucho llegar a un país a hablar un idioma nuevo. Al principio me costaba mucho hablar, entendía muchas cosas pero cuando ponía en pie la frase que quería decir la gente ya había cambiado de tema. Poco a poco te acostumbras y vas mejorando. Ahora me defiendo muy bien, llevo ya aquí más de siete años y eso se nota. Creo que me ayudó mucho el hecho de no rodearme mucho de españoles, porque así solo hablaba inglés día y noche.

– ¿Cómo fueron tus primeros días allí?
– Los primeros días los recuerdo con muchísimo cariño. Conocí a la familia con la que iba a estar y a las niñas a las que iba a cuidar. Me enamoré de ellas. Tenían uno y tres años y eran un encanto. Además la familia me trató siempre muy bien y hoy en día seguimos viéndonos y mantenemos el contacto, ya que vivimos solo a una media hora de distancia.

Alba enseña español a su hijo para que aprenda también el idioma de su madre.

– ¿Cuáles son los principales problemas que has tenido que solventar en este tiempo?
– Yo creo que lo peor fue cuando, después de un año, dejé a la familia y decidí trabajar por mi cuenta para poder hacer el máster. Vivir de alquiler, trabajar y estudiar fue complicado. El alquiler en Inglaterra no es nada barato, por lo que llegó un momento en que tuve tres trabajos diferentes para poder sobrevivir. Por las mañanas trabajaba en la tienda TKMaxx, la mayoría de tardes iba a un restaurante y también estaba dando clases particulares de español. Pero aunque fue duro ahora miro atrás y creo que mereció la pena el sacrificio.

– ¿Has hecho muchos amigos?
– Más que amigos, aquí tengo mi familia. En una noche que salí con unas amigas conocí al que hoy es mi marido, inglés de nacionalidad, y hoy en día estamos casados y tenemos un hijo ¡y otro en espera! También tengo muchos amigos ingleses y de otras nacionalidades. Inglaterra es un país muy cosmopolita y te encuentras gente de todas partes del mundo.

– Cuéntanos alguna anécdota que te haya ocurrido.
– Lo típico de estar a punto de ser arrollada por coches o autobuses por no mirar a la derecha primero, eso me pasó varias veces al principio, hasta que me acostumbré. Ser la única persona con abrigo cuando sales de noche en pleno mes de diciembre a cero grados. Las inglesas al parecer no sienten el frío y salen de noche en invierno con vestidos y zapatos de verano. La confusión cuando empecé a conducir por el otro lado de la carretera: si iba por alguna zona sin tráfico siempre pensaba ¿estoy en el carril correcto?

La joven reconoce que le encanta Inglaterra.

– ¿Cómo estás viviendo el Brexit?
– Nada bien. Creo que muchos ingleses lo ven como una forma de parar la inmigración y eso ha provocado que prolifere el racismo en general en el país. Antes me daba igual si estaba hablando por teléfono en español en la calle, ahora siempre echo un vistazo alrededor para ver quién hay cerca, por si acaso. Pero si te digo la verdad, no voy a dejar que eso me impida hablarle mi idioma nativo a mis hijos y tampoco quiero que ellos crezcan sintiéndose avergonzados de hablar otro idioma.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
– Sin duda la comida, sobre todo la carne ibérica y la chacina, ya que en mi familia a todos nos encanta. También se echa mucho de menos a la familia y a los amigos, y a veces también el sol, aunque a mí el tiempo inglés también me gusta. El frío y la lluvia me encantan tanto como el calor, el único problema es que a veces el invierno se hace muy largo.

– ¿Recomiendas a todo el mundo que viva un tiempo fuera de España? 
– ¡Por supuesto! Creo que salir de tu país siempre te va a aportar mucho. Conocerás otra cultura, otros lugares, una forma de vida diferente y, sobre todo, conocerás gente nueva, que siempre es muy divertido. Sin, por supuesto, olvidarnos de lo importante y enriquecedor que es aprender un nuevo idioma. Yo sin duda lo recomiendo, ya sea para una temporada corta o larga. Hay que atreverse a explorar otros horizontes.

– Para terminar: un mensaje a los sevillanos.
– A los sevillanos decirles que si están agobiados y necesitan trabajar, que salgan sin miedo, que Sevilla no se mueve de donde está y siempre se puede volver. Estoy segura de que de toda experiencia en el extranjero, ya sea buena o mala, se aprende algo y se puede sacar algo positivo.

Muchas gracias.



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