Un centena de pacientes con tratamiento de anticoagulación se benefician del programa de autocontrol del Valme

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Redacción. Un centenar de pacientes con tratamiento de anticoagulación oral de larga duración y de alto riesgo trombótico o hemorrágico se han beneficiado en el Hospital Universitario de Valme de Sevilla de un programa de formación en autoanálisis y autocontrol durante los últimos seis años.

Se trata de un programa «pionero» en la provincia de Sevilla, desarrollado en el servicio de Hematología, cuyo objetivo es incrementar la calidad de vida de estos pacientes obligados a acudir de forma frecuente a los centros sanitarios para el seguimiento de su patología.

El control de esta patología se lleva a cabo desde el centro de salud de Atención Primaria o por el hematólogo en el centro hospitalario, dependiendo de la gravedad y complejidad de cada caso. En el primer caso, los pacientes tienen niveles de anticoagulación estables. Sin embargo, si los casos son inestables o constituyen un alto riesgo, son vigilados y tratados por el especialista hospitalario.

La alternativa al obligado desplazamiento de los pacientes al centro sanitario es el autocontrol desde sus domicilios a través de pequeños dispositivos portátiles (coagulómetros), bajo la tutela a distancia y comunicación con el hematólogo hospitalario. En el Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla hay alrededor de 6.000 pacientes con antagonistas de la vitamina K, Sintrom y Aldocumar.

Éstos requieren de un control periódico dadas la variabilidad de dosis entre los pacientes y sus múltiples interferencias e interacciones (dietas y fármacos). El control es necesario para mantener la anticoagulación del paciente dentro del rango terapéutico y evitar complicaciones trombóticas y hemorrágicas.

En la primera fase del tratamiento, en la que se lleva a cabo la aseguración de la dosis adecuada para el paciente, se hacen controles semanales. Sin embargo, cuando alcanza una dosis estable, lo habitual es realizar un control cada tres o seis semanas. Al respecto, la alternativa para evitar los desplazamientos a centros sanitarios se localiza en el desarrollo de pequeños dispositivos portátiles para control, altamente fiables y fáciles de usar.

Concretamente, los coagulómetros han permitido que a determinados pacientes, sobre todo a aquéllos de alto riesgo trombótico, se les pueda facilitar uno para que se realicen semanalmente el control en su domicilio. Sin perder contacto con su centro de control, y habiendo sido formados y entrenados, pueden realizar su control periódicamente y con frecuencia, lo que permite el mejor ajuste de dosis y que el paciente tenga mejor TRT.

Desde noviembre de 2016, cerca de un centenar de pacientes han sido incluidos en el programa. Periódicamente se hace un análisis del TRT promedio de los pacientes de este grupo, arrojando muy alta eficacia de la iniciativa. Concretamente, en la última valoración, se obtiene la cifra cercana al 100%.

Este programa ha tenido un valor añadido durante la pandemia, con restricciones a la presencialidad. El programa ha ofrecido, además, una ventaja adicional, ya que los pacientes no han necesitado acudir al centro de control periódicamente, con lo que han reducido notablemente las posibilidades de contagiarse.

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