Un Vizconde de Los Remedios y un Marqués de Triana

Alfonso XIII ideó dos pintorescos títulos nobiliarios cuyos nombres derivan directamente de dos de los barrios con más raigambre de Sevilla.

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Barrio de Triana, sede de un marquesado. /Foto: David Marck.
clinica santa isabel
Retrato pictórico de una duquesa de Medinaceli.

Mª Virginia López. Suena a parodia de Los Morancos -originarios de Triana, como se sabe- pero es verídico como los chistes de Paco Gandía. Hay títulos nobiliarios muy ligados a la ciudad de Sevilla y tan identificados con la misma, que gran parte de la población les pone nombre e incluso rostro.
La noble más famosa de Sevilla es la Duquesa de Alba, conocida en todo el territorio español por ser la noble que acumula más títulos y Grandezas de España. Aunque su vida tan expuesta a la opinión pública aumenta sin duda esa popularidad. Y ya que hablamos de nobleza, aprovechamos para desmentir esa leyenda urbana de que la mismísima reina Isabel II de Inglaterra tuviera que dejar paso a Cayetana Fitz-James Stuart.

Imagen antigua del Instituto fundado por el Vizconde de Los Remedios.

Lo curioso es que el escenario era un encuentro fortuito en un ascensor. Históricamente, un noble nunca pudo estar por encima del monarca,
por muy débil que fuera éste y muy poderoso que fuera aquél, como ocurría con los validos de los Habsburgo. Dado que el rey se situaba por encima del estamento nobiliario, dentro del rígido esquema social propio del Antiguo Régimen -imperante hasta la Revolución Francesa de 1789-.

Anibal González rechazó el título de Marqués de Triana.

Y en las democracias actuales, por encima de títulos y nacionalidades, un rey sigue estando por encima dado que es el Jefe de Estado.
La casa noble más famosa de Sevilla es la Casa Pilatos, apodo popular que le puso el propio pueblo sevillano al Palacio de San Andrés -nombre auténtico de la casa, que ni en las guías de turismo viene-. Su inquilina, la Duquesa de Medinaceli, mantuvo un perfil bajo a diferencia de algunos miembros de su familia más mediáticos.

Casa Pilatos.

Y la gran desconocida entre la población -no en los círculos sociales que se reunía en su casa de la antigua Plaza López Pintado, frente a la Iglesia de Santiago -pongo un referente cofradiero para situarla: sede de la Hermandad de la Redención- era la Duquesa de Osuna.
En 2015 falleció la Duquesa de Osuna, un año antes falleció la Duquesa de Alba y dos años antes la Duquesa de Medinaceli. Los tres títulos
nobiliarios más importantes de Andalucía fueron detentados por mujeres a lo largo del siglo XX.

Ejemplo de elementos heráldicos distintivos de una gama de títulos nobiliarios.

El rey Juan Carlos I expidió 55 títulos y en 6 años de reinado, Felipe VI aún no se ha estrenado. Hoy no se entregan tierras, lógicamente, sino que es un reconocimiento a la vida y trayectoria del reconocido. Pero como
poseer un título nobiliario, es un desembolso monetario, los monarcas vendieron títulos a los largo de los siglos, destacando en ello la reina Isabel II -especifico que la nuestra, no la inglesa- que los vendió a destajo a una
incipiente burguesía que acabó ennobleciéndose.

Isabel II ‘vendió’ un sinfin de títulos.

Fenómeno histórico que no es exclusivo del siglo XIX sino tan propio de la nuestra historia, que los historiadores lo denominan “la traición de la burguesía”. Cuando se entregaban tierras, los títulos devenían de los pueblos y hoy se recurre a apellidos u otras denominaciones. También se recurre a nombre de localidades, pero sin entrega de tierras, lógicamente.
Alfonso XIII ideó dos pintorescos títulos nobiliarios cuyos nombres derivan directamente de dos barrios de Sevilla: Los Remedios y Triana. El primero concedido a Rafael González Abreu que murió sin descendencia. El segundo ofrecido a Aníbal González que lo rechazó. Por tanto no existen en la actualidad el Vizconde de Los Remedios ni
el Marqués de Triana pero podrían existir perfectamente a través de sus descendientes directos o indirectos.
Conozcamos un poco a los beneficiados y especialmente el por qué de su vinculación con los barrios:
El acaudalado comerciante cubano Rafael González Abreu se asentó
en nuestra ciudad a principios del pasado siglo, donde destacó por su labor
de mecenazgo, que culmina con la fundación del Instituto Hispano Cubano.
Con sede en el antiguo Convento carmelita de Los Remedios, edificio que
restauró y donó a Sevilla. En la actualidad acoge el interesante Museo de
Carruajes y la fundación que aún persiste.
El gran arquitecto Aníbal González no necesita presentación. Muy
querido por el pueblo sevillano en vida, en la actualidad su obra sigue
despertando enorme admiración. Fue idea del rey Alfonso XIII vincularlo
con el arrabal, en homenaje a la gran labor de recuperación de la cerámica
trianera que había llevado a cabo.
El orden de importancia de los títulos de mayor a menor es: duque,
marqués, conde. Excepciones por encima de los respectivos son archiduque
o vizconde.

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