14 octubre 2026
Hospital Sagrado Corazón

Vuelta al cole con salud infantil

La pediatra María José Lirola recomienda prestar atención a señales como cansancio excesivo, cefaleas, dolor abdominal o cambios de conducta.

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Quirónsalud Sevilla

Redacción. La vuelta al cole marca en septiembre el regreso de los niños a los horarios, las obligaciones y las rutinas del curso. Desde Quirónsalud Sevilla recuerdan que este proceso de adaptación puede hacer visibles algunos problemas de salud que durante el verano habían pasado desapercibidos.

Tras varias semanas de vacaciones, recuperar el ritmo escolar debe hacerse de forma progresiva. Leer la pizarra, mantener la atención, hacer ejercicio reglado, dormir con horarios fijos o relacionarse a diario con otros niños puede revelar cambios en el comportamiento habitual.

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La doctora María José Lirola, especialista en Pediatría del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud Sevilla, recomienda observar con atención las primeras semanas de colegio. En ese periodo pueden aparecer señales que conviene no ignorar.

Entre ellas figuran el cansancio excesivo, la dificultad mantenida para levantarse por las mañanas y los cambios llamativos de carácter. También debe atenderse el rechazo persistente a acudir al colegio.



La pediatra aconseja prestar atención a problemas importantes de sueño o apetito. Asimismo, considera relevantes las cefaleas frecuentes, el dolor abdominal repetido, la pérdida de peso o los dolores musculares y articulares que limiten la actividad.

Además, las familias deben tener en cuenta los comentarios del profesorado. Las observaciones sobre posibles dificultades para ver, oír, atender o seguir el ritmo de la clase pueden ayudar a detectar problemas de salud.

No obstante, algunos cambios durante los primeros días forman parte de la adaptación normal al inicio del curso. Algo de cansancio, sueño al final de la tarde, cierta irritabilidad o alguna queja puntual pueden ser habituales.

La doctora Lirola recomienda consultar con el pediatra cuando estos síntomas sean intensos. También conviene pedir valoración si se mantienen durante varias semanas o interfieren de forma clara en la vida diaria del niño.

La consulta resulta especialmente importante ante fiebre prolongada, pérdida de peso, dolor persistente, dificultad respiratoria, cefaleas repetidas o cambios importantes en el comportamiento. Estos signos pueden requerir una valoración médica.

Respecto a las revisiones, la especialista señala que no es necesario acudir al médico solo por empezar el curso. Lo importante es comprobar que los controles habituales de salud correspondientes a la edad están al día.

Entre esos controles figuran el crecimiento y desarrollo, el calendario vacunal, la visión y la audición cuando esté indicado. También resulta recomendable atender la salud bucodental.

En edad escolar conviene observar el aparato locomotor. La postura, la forma de caminar, posibles asimetrías de la espalda o de las extremidades y los dolores con el ejercicio pueden aportar información relevante.

En el caso de los adolescentes, adquieren especial importancia otros hábitos. El sueño, la alimentación, la actividad física, el bienestar emocional y el uso saludable de pantallas deben formar parte del seguimiento familiar.

Con la vuelta a las aulas, las urgencias pediátricas registran un aumento de consultas por fiebre. Habitualmente, estas se relacionan con infecciones respiratorias como catarros, faringitis, otitis o laringitis.

Algo más adelante comienzan también las bronquiolitis en los más pequeños. Además, son frecuentes las gastroenteritis y las reagudizaciones de asma.

A estas consultas se suman los traumatismos propios de la actividad escolar y deportiva. Golpes, heridas, esguinces y algunas fracturas forman parte de los motivos habituales de atención pediátrica en esta etapa.

Por ello, la vuelta a la rutina escolar debe evitar la sobrecarga durante las primeras semanas. Mantener hábitos adecuados de sueño y alimentación ayuda a facilitar la adaptación.

También resulta importante promover actividad física diaria, tiempo de juego y momentos de descanso. Estos elementos favorecen un regreso más equilibrado a la vida escolar.

La observación familiar cumple un papel esencial. Detectar cambios persistentes en el comportamiento, el rendimiento o el estado físico puede ayudar a actuar a tiempo.

La vuelta al cole debe afrontarse como una etapa de adaptación progresiva. Desde Quirónsalud Sevillarecuerdan que observar las señales de salud infantil permite distinguir entre cambios normales del inicio del curso y síntomas que necesitan valoración pediátrica.

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