Carmen González. A veces, las grandes ideas no nacen en un despacho ni detrás de una presentación empresarial. Nacen en casa, en una conversación y en el deseo de no perder aquello que más queremos. Ese es el origen de Welyto, el proyecto creado por los sevillanos José Ropero y Marco Rodríguez para acompañar a las personas mayores, combatir la soledad no deseada y conservar sus recuerdos.
La historia comienza mucho antes de que existiera un dispositivo. Comienza con Agustina, la abuela de José Ropero. Ella lleva años conviviendo con el alzhéimer y su historia personal terminó convirtiéndose en una de las principales inspiraciones de un proyecto que hoy busca ayudar a muchas otras personas mayores y a sus familias.
José estudiaba Matemáticas cuando decidió orientar su trabajo de fin de grado hacia la inteligencia artificial. Fue entonces cuando empezó a plantearse cómo utilizar esta tecnología para resolver problemas reales. Junto a su amigo Marco Rodríguez, comenzó a explorar una posibilidad: crear una herramienta capaz de acompañar a las personas mayores y ayudar a preservar aquello que el paso del tiempo puede hacer desaparecer.
La experiencia de José con su abuela hizo que esa idea adquiriera un significado mucho más personal.

Una idea nacida del amor por una abuela
La relación de José con Agustina se convirtió en una parte esencial de Welyto. El alzhéimer le había permitido comprobar de cerca cómo una enfermedad puede cambiar la relación de una persona con sus propios recuerdos.
También le hizo valorar todavía más todas aquellas historias que su abuela le había contado durante años. Anécdotas de su juventud, recuerdos familiares y episodios de una vida que, poco a poco, podían quedar atrás.
Ese sentimiento terminó convirtiéndose en una pregunta que José y Marco quisieron trasladar a la tecnología: ¿y si fuera posible conservar esas historias antes de que se perdieran?
Así nació una primera idea que todavía estaba lejos del dispositivo actual. El objetivo era crear una herramienta capaz de conversar con una persona mayor y utilizar esas conversaciones para construir posteriormente su historia de vida.
Para José, además, había una motivación evidente. No quería que los recuerdos de su abuela desaparecieran con ella.
Y esa experiencia personal terminó dando a Welyto un propósito que va mucho más allá del desarrollo de una aplicación o un dispositivo basado en inteligencia artificial.


De una conversación a un legado familiar
Welyto utiliza inteligencia artificial para mantener conversaciones naturales con las personas mayores. El dispositivo puede hablar con ellas, recordar información compartida anteriormente y proponer nuevos temas para mantener activa la interacción.
Pero conversar es solo una parte del proyecto.
Mientras una persona cuenta cómo fue su infancia, recuerda un viaje, habla de su primer trabajo o relata una historia familiar, Welyto puede recopilar esas experiencias. Con toda esa información, el sistema trabaja en la creación de una biografía personal que posteriormente puede convertirse en un legado para la familia.
La propuesta transforma así una conversación cotidiana en una forma de preservar la memoria. Lo que para una persona puede ser simplemente recordar una anécdota, para sus hijos o sus nietos puede convertirse en una oportunidad para conocer mejor su historia.
José y Marco parten de una idea especialmente poderosa: las personas mayores no solo acumulan recuerdos. También conservan una parte de la historia de sus familias.
Por eso, el proyecto pretende que esas vivencias puedan pasar de una generación a otra. Una fotografía puede conservar la imagen de un momento, pero las palabras permiten conocer cómo se vivió.

La compañía como otra forma de cuidar
El otro gran objetivo de Welyto es combatir la soledad no deseada entre las personas mayores.
El dispositivo permite mantener conversaciones sin necesidad de seguir un guion predeterminado. La persona puede hablar de su día, recordar experiencias o simplemente mantener una charla.
Para sus creadores, esa posibilidad puede resultar especialmente valiosa durante los momentos en los que familiares o amigos no pueden estar presentes.
Sin embargo, hay una idea que José y Marco consideran fundamental: Welyto no pretende sustituir a las personas.
La inteligencia artificial puede ofrecer conversación y acompañamiento, pero no puede reemplazar el cariño de un hijo, un nieto, un amigo o un cuidador. El propósito del proyecto es complementar esas relaciones y ofrecer una alternativa de compañía cuando la presencia humana no sea posible.
En ese sentido, la tecnología se plantea como una herramienta al servicio de las relaciones humanas, no como su sustituta.

Mantener activa la memoria
Welyto también incorpora una vertiente relacionada con la estimulación cognitiva. El dispositivo puede proponer juegos, preguntas, adivinanzas y actividades relacionadas con la memoria y el lenguaje.
Para desarrollar esta parte del proyecto, el equipo ha trabajado con profesionales vinculados a la neurorrehabilitación. La intención es integrar estos ejercicios dentro de una experiencia sencilla y cotidiana.
No se trata de un tratamiento médico ni de una herramienta para diagnosticar enfermedades. Su función está relacionada con el acompañamiento, la conversación y el estímulo de determinadas capacidades cognitivas.
Además, el proyecto incorpora una dimensión familiar. La aplicación complementaria permite que los familiares puedan mantenerse informados sobre determinados aspectos de la actividad y conocer mejor cómo está siendo la interacción del usuario con Welyto.
Así, el dispositivo no funciona de manera aislada. Forma parte de un sistema pensado para conectar también a las distintas generaciones.

José y Marco, dos jóvenes detrás de una idea con vocación social
Aunque la historia de Agustina ocupa un lugar fundamental en el nacimiento de Welyto, el proyecto no puede entenderse sin el trabajo conjunto de José Ropero y Marco Rodríguez.
Ambos comenzaron siendo estudiantes y terminaron convirtiendo una inquietud personal y académica en una startup con ambición internacional.
La inteligencia artificial fue el punto de partida, pero pronto comprendieron que desarrollar la tecnología era solo una parte del desafío. También tenían que conseguir que una herramienta pensada para personas mayores resultara sencilla, cercana y realmente útil.
Ese proceso les llevó a trabajar en el diseño del dispositivo y a buscar soluciones para combinar inteligencia artificial, conversación y hardware.
Uno de los momentos importantes llegó con su viaje a Shanghái, donde el proyecto tomó forma en el ámbito del desarrollo tecnológico y el hardware. La experiencia permitió a los jóvenes emprendedores andaluces continuar trabajando en un dispositivo físico pensado específicamente para esta finalidad.
Mientras tanto, Welyto comenzó a ganar reconocimiento fuera de Sevilla.

De un proyecto universitario a China
El crecimiento de Welyto ha sido especialmente rápido. Aquella primera idea relacionada con la abuela de José terminó convirtiéndose en un proyecto empresarial con presencia en diferentes escenarios de emprendimiento.
La Universidad de Sevilla ha acompañado parte de este recorrido. En julio de 2026, Welyto ganó la categoría Startup Stage de la Spain Division de la China International College Students’ Innovation Competition.
El reconocimiento permitió al equipo avanzar hasta la final internacional y representar a España y a la Universidad de Sevilla en una competición de carácter global.
El proyecto también ha despertado el interés de medios de comunicación nacionales y andaluces. José y Marco han explicado en diferentes programas de televisión y radio cómo surgió Welyto y cuál es su objetivo.
Pero quizá el aspecto más significativo de su evolución sea que la idea ya está saliendo del papel. El equipo trabaja con personas mayores para conocer cómo interactúan con el dispositivo y seguir mejorando su funcionamiento.

Una historia familiar que puede convertirse en muchas
Hay algo que diferencia a Welyto de muchas iniciativas relacionadas con la inteligencia artificial. Su punto de partida no fue únicamente preguntarse qué podía hacer la tecnología, sino para quién podía resultar realmente útil.
Primero estuvo una experiencia familiar. Después llegaron las conversaciones entre José y Marco, el trabajo universitario, la investigación y el desarrollo del dispositivo.
Ahora, aquella idea intenta convertirse en una herramienta para muchas otras familias.
El propósito puede resumirse en dos palabras: acompañar y recordar.
Acompañar a quienes pueden sentirse solos. Recordar aquello que forma parte de la historia de una persona y que, con el tiempo, podría desaparecer.
Porque detrás de cada persona mayor hay mucho más que una edad. Hay una infancia, una profesión, una familia, viajes, pérdidas, celebraciones, amistades y cientos de pequeñas historias que explican quién es.
Welyto quiere ayudar a conservarlas.
Y aunque el proyecto haya crecido hasta convertirse en una startup tecnológica con aspiraciones internacionales, su origen sigue siendo profundamente cercano: un nieto que no quería perder las historias de su abuela y dos jóvenes emprendedores, José y Marco, que decidieron preguntarse cómo podía la tecnología ayudar a conservarlas.
Quizá por eso la historia de Welyto no sea realmente la historia de una inteligencia artificial: es la historia de las personas que hay detrás de ella y de todo aquello que merece la pena recordar.




