4 septiembre 2024
Hospital Sagrado Corazón

El Hospital de Valme incorpora la terapia de vapor de agua para la hiperplasia benigna de próstata

Redacción. El Servicio de Urología del Hospital Universitario de Valme de Sevilla ha introducido una nueva técnica en el abordaje de la hiperplasia benigna de próstata: la terapia térmica con vapor de agua. Considerada la última innovación en el tratamiento de esta patología tan prevalente en el hombre, se suma al también avance implantado por este centro el pasado mes de junio, conocido como ‘Láser Verde’, para su abordaje quirúrgico.

La terapia térmica con vapor de agua se basa en «un novedoso procedimiento con notables ventajas para aliviar los síntomas asociados al agrandamiento de la glándula prostática».

El tratamiento consiste en inyectar vapor de agua en la próstata, lo que provoca la necrosis del tejido o muerte celular, que es después eliminado por el propio cuerpo solventando los problemas ocasionados por el crecimiento de la próstata en el paciente. La intervención se lleva a cabo a través de la uretra y no requiere ingreso, por lo que puede realizarse de forma ambulatoria.

Gran avance

El especialista adjunto al Servicio de Urología del Hospital Universitario de Valme, Francisco Rivera, ha sido el encargado de aplicar con éxito esta técnica al inicio de este mes de noviembre en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria del Hospital El Tomillar, y, según el jefe del servicio de Urología de este centro hospitalario, Pedro Blasco, «es una tecnología que supone un gran avance para el numeroso grupo de hombres que, generalmente a partir de los 50, comienzan a tener dificultades por el agrandamiento de la próstata».

«Se traduce en una gran alternativa al tratamiento farmacológico común que, en muchos casos, produce efectos secundarios», ha agregado la Junta, que ha indicado que afecta al 50 por ciento de los hombres entre los 51 y 60 años y hasta el 90 por ciento de los mayores de 80 años.

La hiperplasia benigna de próstata es el crecimiento de la glándula prostática que puede comprimir la uretra y, por consiguiente, reducir o, a veces, bloquear por completo el flujo de orina desde la vejiga. Afecta a aproximadamente el 50 por ciento de la población masculina entre los 51 y 60 años y hasta el 90 por ciento de los hombres mayores de 80 años.

Pedro Blasco

El experto en Urología Pedro Blasco ha subrayado en este contexto la evidencia científica sobre la efectividad de esta técnica, dado que «investigaciones realizadas y publicadas recientemente en la revista científica ‘Urololy’ reflejan que sólo el 4,4 por ciento de los casos con aplicación de la terapia térmica con vapor de agua necesitó tratamiento adicional durante los cinco años posteriores de seguimiento».

El urólogo que está aplicando esta técnica, Francisco Rivera, ha destacado al mismo tiempo que, «al tratarse de una intervención mínimamente invasiva, se reducen también los riesgos asociados y los efectos secundarios. Tan sólo pueden llegar a producirse inconvenientes como molestias al orinar o una pequeña presencia de sangre en la
orina; pero, en todo caso, se trata de efectos transitorios y temporales».

Además, la Junta ha especificado que la técnica utiliza un dispositivo portátil que aplica energía de radiofrecuencia a unas pocas gotas de agua para generar vapor de agua, que se inyecta en el tejido prostático que obstruye el flujo de orina desde la vejiga, donde se convierte de nuevo en agua, liberando la energía almacenada en el vapor en las membranas celulares.

Células

En este momento, las células se dañan de manera cuidadosa e inmediata, hasta que se produce la muerte celular, aunque con el tiempo el cuerpo absorbe el tejido tratado mediante su respuesta de curación natural.

La intervención tiene una duración de no más de diez minutos, independientemente del tamaño de la próstata, y es segura
preservando la función sexual, ha agregado la Junta.

Al terminar el proceso, el paciente ya puede regresar a su casa y lo único que necesita es llevar una sonda vesical durante unos días, que le será retirada también en el centro hospitalario donde se le practica la intervención.

Una esperanza en mejora de calidad de vida

Desde el hospital sevillano han destacado además que esta técnica «supone un gran avance en los tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata y una esperanza en mejora de calidad de vida para los hombres con esta patología, especialmente para aquellos a los que les preocupa la preservación de su función eyaculatoria».

También será de beneficioso para «los que presentan un elevado riesgo anestésico/quirúrgico, los que toman tratamiento antiagregante o anticoagulante y no pueden suspenderlo, los que no toleren o no quieran tomar tratamiento oral de forma crónica y de forma general o aquellos que no respondan a tratamiento médico y prefieran una alternativa menos agresiva, con menos complicaciones que las opciones quirúrgicas habituales».

Aunque existen varias alternativas para tratar esta enfermedad, desde el servicio de Urología del hospital sevillano subrayan que con la terapia térmica de vapor de agua «se consiguen excelentes resultados y que los pacientes vuelvan a sentirse bien sin pasar por los inconvenientes de un quirófano y sin apenas efectos secundarios».

En definitiva, según ha afirmado Francisco Rivera, «se consigue una mejora de su calidad de vida de una manera rápida y segura».

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