La sevillana Lucía Pérez cumple su sueño en Londres

0
128
clinica santa isabel
Su idea es quedarse un mínimo de dos o tres años para crecer profesionalmente todo lo que pueda.

Rosa Brito. Lucía Pérez tenía claro desde hace varios años que quería dedicarse al mundo de la hostelería de lujo, un mercado que en España sigue estando en desarrollo y “donde las condiciones salariales no son demasiado buenas”. Por este motivo comenzó a buscar trabajo en el extranjero con idea de poder construir una carrera para el futuro, ganar la suficiente experiencia y perspectiva a lo largo de unos años como para poder volver a España en una posición que en nuestro país le hubiera llevado el doble de tiempo. Terminó el curso pasado el grado en Administración y Dirección de empresas en inglés que se imparte en la Universidad Pablo de Olavide.

Esta joven sevillana de 22 años hoy se encuentra en Londres, cumpliendo sus objetivos. Define la capital británica como una ciudad viva, llena de gente todos los días del año y en todos los rincones de la ciudad, “aunque de algún modo hace que la ciudad sea también solitaria. Se ven pocos grupos de gente, más bien gente sola camino al trabajo y, si tienes suerte de salir por la tarde, los verás a todos en el famoso after work de cualquier pub. El clima no es tan malo como todos pensamos, aquí la ciudad no se paraliza por un poco de lluvia, al final te acostumbras a ello y te conviertes en un ”londinense” más. Diría que no es una ciudad para toda la vida, ideal cuando eres joven y tienes ansia por descubrir el mundo pero no es un lugar para construir una familia, tener un perro, una casa grande y vacaciones en la playa.  Todas esas cosas que a los españoles nos da calidad de vida. La oferta cultural de la ciudad es increíble, te pierdes entre mil eventos semanales relacionados con arte, música, comida, mercados”.  Lucía describe la ciudad como ”excitante”.

Terminó el curso pasado el grado en Administración y Dirección de empresas en inglés que se imparte en la Universidad Pablo de Olavide.

Cambiar de residencia y, sobre todo, de ciudad siempre es complicado. “Como me dijo una amiga australiana hace poco: algunas veces sientes que no vives, sino que sobrevives. Se trabaja mucho y por mucho dinero pero escasea el tiempo para poder llegar a disfrutar tanto de la vida. En España necesitas menos y obtienes más. Esto es completamente diferente, es una ciudad que no deja hueco a la improvisación. Aquello de que estás en tu casa viendo la tele, te proponen tomarte una cerveza y en 20 minutos estás con tus amigos, aquí rara vez existe. Los planes deben ser un poco más premeditados dado que pasas un cuarto de tus días en el transporte público. La cartera se mira un poquito más de la cuenta, no vaya a ser que no se pueda pagar el alquiler del mes por salir cinco o seis veces a tomarte algo. No es una vida del todo fácil pero, siendo sincera, todo se te olvida cuando das un paseo por cualquier zona de la ciudad, tanta vida, tanta juventud y diversidad, haces amigos que se convierten en tu familia porque no nos queda otra que echarnos una mano los unos a los otros. Londres es adictiva, como el tabaco, sabes que no es lo mejor para ti y que no quieres fumar toda la vida, pero no puedes dejar de disfrutarlo. Así es la ciudad, siempre quedan sitios por descubrir y planes que en tu vida habías imaginado por hacer”.

Si tuviera que quedarse con algún sitio de Londres, sin dudarlo ni un momento, Lucía elige el parque que se encuentra al lado de la estación de Embankment. Pasa por allí a diario camino al trabajo. Es curiosamente una zona de la ciudad en la que parece que nunca llueve. “La gente se tumba en el césped a comer, escuchar música, leer o simplemente darle vueltas a la cabeza. Recuerdo el primer día de trabajo cuando no podía creer que estuviera viviendo en Londres y trabajando en uno de los mejores hoteles del mundo, y pasé por primera vez. Me enamoré. Tras varias semanas haciendo turno de mañana, pasaba por allí a otras horas del día, sin gente, sin luz y sin ruido. Diría que, esos momentos de pensar en solitario por ese parque, me han salvado de darme por vencida en algunos aspectos de mi vida y, al valorar lo que ahora es mi vida. He encontrado la energía y motivación para seguir adelante. Por todo ello, este es sin duda mi rincón favorito de la ciudad”.

Si tuviera que quedarse con algún sitio de Londres, sin dudarlo ni un momento, Lucía elige el parque que se encuentra al lado de la estación de Embankment.

Todos imaginamos que la estancia de Lucía está cargada de anécdotas de todos los estilos. Ella se ríe ahora contando una de las primeras veces que salió con sus amigos del trabajo, pero en su momento no fue tan gracioso. “Estuvimos tomando alguna que otra copa en casa de uno de ellos. Inteligente de mí, después de haber pasado un tiempo sin tomar una gota de alcohol, se me ocurrió la maravillosa idea de beberme cuatro copas de whisky en unos quince o veinte minutos. Y, por si fuera poco, con una triste ensaladita en el cuerpo. El resultado media hora más tarde no hace falta que lo explique“.  Seis meses después, aún le siguen recordando este momento en los ratos libres del trabajo. Y lo que le queda.

Su nivel del idioma era bastante bueno, gracias en parte también a sus estudios universitarios, aunque ahora que vivo totalmente inmersa en la lengua, piensa que en aquel momento tenía un nivel pésimo. “Es increíble cómo una persona se puede volver totalmente bilingüe cuando vive rodeada del idioma. Es importante hacer el esfuerzo de hacer amigos nativos y, aunque cuentes con algún que otro español, es muy enriquecedor sacar provecho de vivir en un país extranjero para conocer a su gente y su cultura”.

Los comienzos nunca son buenos. El primer mes de Lucía fue de adaptación a la ciudad, al trabajo y al estar alejada de familia y amigos. Fue en el segundo cuando ha tenido más obstáculos. Cuando decides construir tu carrera en el extranjero y te vas sin billete de vuelta a la vista, dejas atrás muchas cosas y te arriesgas a perder otras. “Tras dos años de relación, mi pareja me dejó con un mensaje que leí a las siete de la mañana antes de ir al trabajo. A partir de ese momento todo ha sido una superación constante. En el trabajo empecé a pasar un mínimo de 10 horas al ser temporada alta. No dormía, tenía horarios horribles, apenas comía y además pasé el denominado duelo tras la ruptura en absoluta soledad. No quería hablar con mis amigos o familia de ello porque entendía que había cosas más importantes en ese momento. Aprendí a encontrar la motivación y ayuda en mí misma. Cada día que tenía libre lo pasaba en la calle, sola, dando paseos, yendo al cine o de museos. El cambio de vida en tantos aspectos ha sido mi mayor obstáculo pero, ahora que ya pasé la mala racha, es lo mejor que podría haberme pasado. Me he hecho muy fuerte en cuestión de muy poco tiempo y, esta ciudad ha sido clave para ello”.

“Cuando te vas fuera, aprecias cosas que antes quizás eran insignificantes y, con la carencia de ello, te das cuenta de que serán imprescindibles en el futuro.”

Su idea es quedarse un mínimo de dos o tres años para crecer profesionalmente todo lo que pueda. Pasado algún tiempo, le gustaría volver a España. Pero, ahora mismo, prefiere centrarse en seguir avanzando durante este periodo de tiempo. La vida da muchas vueltas y, aunque se tenga un plan, prefiere que sea un boceto a un plan totalmente trazado.

Echa de menos absolutamente todo de Sevilla. Por supuesto a su gente,  pero ante todo, la comida. “Madre mía, cómo echo de menos nuestra comida, los precios, la cerveza que no se te calienta a los diez minutos”.  Echa de menos el poder moverse por la ciudad sin hacer demasiado esfuerzo, poder plantarse en la playa en tan poco tiempo, el clima… Añora demasiado la calidad de vida que España y Andalucía proporcionan. “Aunque digan de nosotros que somos vagos, lo que yo siempre digo es que sabemos disfrutar de la vida, a nosotros nos sobra el tiempo y aquí a la gente le falta”.

Lleva poco tiempo pero, sin duda, puede decir que esta experiencia le marcará el resto de su vida. El cambio a ser una persona adulta ha sido radical, y le encanta. “Te hace valorar muchas cosas tanto del pasado como del futuro. Recomiendo a todo el que pueda, tirarse a la piscina con los ojos cerrados si tienen la oportunidad de irse al extranjero. Es una experiencia increíble y de vez en cuando está bien tomar distancia con lo nuestro, nos hace valorar las cosas aún más y ver todo desde otra perspectiva. Cuando te vas fuera, aprecias cosas que antes quizás eran insignificantes y con la carencia de ello te das cuenta de que serán imprescindibles en el futuro. Está bien conocer a gente diferente, con mentalidades incluso opuestas a las tuyas. En las ciudades pequeñas como Sevilla de algún modo acabamos todos pensando y haciendo lo mismo día tras días. Merece la pena salir de la zona de confort, no porque vivir en Sevilla sea malo ni mucho menos, sino porque, cuando conoces otras cosas te conviertes en alguien nuevo, enriquecido con una visión más amplia de la vida”.

Lleva poco tiempo pero, sin duda, puede decir que esta experiencia le marcará el resto de su vida.

“En España por desgracia el mercado laboral para los estudiantes con la carrera recién acabada no es demasiado bueno. Se espera de nosotros un trabajo duro y con bajo salario con la excusa de que no tenemos experiencia. Aquí eso no importa, apuestan por ti y valoran la carencia de experiencia. Significa para ellos que tienes mucho que aprender y quieren enseñarte la forma en la que trabajan. Te pagan más que bien por el trabajo que haces, que cierto es que no es poco,  pero tienes esa motivación de que se te premia lo que haces de manera justa y equilibrada. Quizás no queráis pasar la vida en el extranjero pero, os aseguro que para dar los primeros pasos, es cien por cien recomendable”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here