17 mayo 2024
Hospital Sagrado Corazón

Una barbería donde se lee o una biblioteca donde te cortan el pelo

No falta un detalle en la casa de este peluquero,
No falta un detalle en la casa de este peluquero,

M.C. Contreras. Si algo no va con Manuel J. Suárez es el aburrimiento. Sólo tienes que estar un rato con él para ver que su conversación es de ser una persona singular. Y esta característica se reafirma apenas te acercas a su negocio: una barbería llamada La Razón. Fue el que rompió con la línea del oficio, mezclando vanguardismo en sus cortes de pelo con el estilo decorativo de un local de antaño. En 7 años ha sido estandarte de las nuevas barberías que siguen sus pasos en Arahal.

El local también es singular porque Manu, que es como se le conoce, no se cansa de inventar. Ahora convoca a su clientela y a todo el que se quiera pasar, para mirar en un pequeño rincón de la barbería donde ya aglutina una serie de títulos de libros que presta y comparte con los siguientes mensajes: deja tu libro, llévate otro y disfruta la lectura. Este rincón ha quedado bautizado como «barbeteca» y así lo anuncia en sus propias redes, es un espacio donde compartir lecturas.

Te invita nada más entrar a que dejes un libro, te lleves uno o ambas cosas. Porque la lectura ha seguido sus pasos y con este gesto quiere que su clientela no abandone del todo el papel impreso, sea en forma de revista, o con tapas. Es consciente de que la forma de comunicación ha cambiado, pero se niega a cambiar lo que a él le ha aportado tanto: leer. «Ya casi no hay bares con periódicos, los han sustituido por el wifi y a mi me sigue gustando leerlo cuando estoy desayunando»,

En apenas 19 metros cuadrados, Manu tiene mensajes con modernas tipografías que arrancan sonrisas. «La gracia del barbero, sacar patilla de donde no hay pelo». Revistas, figuras, pósters, carátulas de míticos vinilos: Triana, Bob Marley, Pink Floyd, Joaquín Sabina y viceversa. Y así en las paredes casi atestadas de imágenes mezcla la despampanante belleza de Marilym Monroe, con el último cartel de la Feria del Verdeo de Arahal.

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Manu, el barbero, tiene que estar pendiente de las modas en peinados y afeitados, pero no se le escapan las reflexiones antropológicas que realiza de este devenir de cortes, rasurados, patillas. Y las compara con películas por eso dice que «hemos pasado de los pelados de la película ‘Corazones de acero’ (2014) a lo que viene que es algo más como ‘Stranger Things’ (2016). Ahora la tendencia es pelo corto arriba y muy degradado en los laterales pero va a cambiar».

Un barbero con alma de filósofo. Es decir, llega el pelo largo, tendencia que volverá a marcar el joven de 25 a 35 años, al que seguirá el de 15 y el de 40, asegura el barbero arahalense. «En un principio no, pero con el tiempo vuelve a implantarse el pelo largo y desaparece la barba», apunta para asegurar que «el hombre cada vez se cuida más, ha salido del armario en este sentido», es decir, no le importa que se note ese cuidado.

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Nada queda a la improvisación en la decoración de su negocio.

En La Razón hay espacio para el encuentro, para la tertulia, para debatir impresiones de la actualidad. Y el barbero a veces hace de moderador, cuidando que la charla continúe, aunque ahora los temas a tratar sean las últimas publicaciones vistas en Facebook. Otras veces trabaja con cita «el cliente ha cambiado, requiere de algo íntimo, exclusivo», mientras Manu le cuenta las tendencias en pelados y la última noticia del día y sus impresiones.

Va recogiendo el fruto del saber de su clientela, porque tiene de todo, incluso un profesor de Ciencias que le plantea acertijos matemáticos y es su vecino Francisco Pérez, que ha compartido con él foto y reseña en el libro ‘Expresiones’, recientemente presentado. En una de las estanterías de la barbaría lo tiene, «me ha costado bajarlo porque mi hijo, desde que descubrió que yo salía, no para de cogerlo, ahora me busca en otros libros», cuenta con una sonrisa marcada por barba a la última.

Después de 7 años en la profesión, a Manuel J. Suárez le ha cambiado la vida, no sólo profesionalmente -«he pasado de monaguillo a obispo»- sino personalmente, ahora tiene las responsabilidades propias de un hombre casado y con un hijo. Por eso se está pensando la propuesta que le llega de su antiguo grupo carnavalero. «El tiempo que tengo libre se lo dedico a mi pequeño». Experiencias que, sin duda. tarde o temprano él transformará en pasadoble de la vida. La suya, la de un barbero de pueblo con alma de filósofo.

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