Jordi Millán: “Hay una buena conexión con el público sevillano y el tipo de humor que nosotros hacemos”

Entrevista a Jordi Millán, responsable de la idea, la dramaturgia y la dirección de 'Adiós Arturo', que se estrenó anoche en Sevilla en el Teatro Lope de Vega.

En la imagen, el elenco de La Cubana en 'Adiós Arturo'.
En la imagen, el elenco de La Cubana en ‘Adiós Arturo’.

M. M. El Teatro Lope de Vega de Sevilla inició anoche la celebración de un funeral internacional, de despedida del ilustrísimo Arturo Cirera Mompou, organizado por la compañía La Cubana, con la participación del público, sorpresas y mucho humor, aunque siguiendo las directrices que él mismo diseñó. Hacía ya cinco años que la reconocida y veterana compañía La Cubana no pasaba por Sevilla y ha vuelto para estar en cartel en el Lope de Vega del 14 de febrero al 3 de marzo, con 20 funciones (y para muchas de ellas ya casi no quedan entradas).

El estreno de Adiós Arturo en el Lope de Vega este 14 de febrero ha sido una auténtica fiesta a la vida, que acabó con todo el público en pie fundido en un gran aplauso, despidiendo a lo grande a este singular personaje ficticio, y reconociendo el trabajo de diez actores sobre el escenario que dan vida cada uno al menos a siete personajes, en una trama surrealista y repleta de guiños locales. Con motivo de su estreno en Sevilla, hemos entrevistado a Jordi Millán, responsable de la idea, la dramaturgia y la dirección de Adiós Arturo.

– ¿En Sevilla siempre habéis venido a este teatro?
– La primera vez que vistamos Sevilla fue en un festival que se celebraba en el Teatro Álvarez Quintero con un espectáculo que se llamaba La tempestad… Después volvimos para hacer teatro de calle. La primera vez que visitamos el Teatro Lope de Vega fue con Cómeme el coco negro, hacía el año 1990. Y desde entonces no hemos dejado de visitarlo con todos los espectáculos que han salido de gira por España: en 1994 con Cegada de amor, después con Mamá quiero ser famoso, la reposición del Coco del año 2007, Campanadas de boda y ahora estamos encantados de volver en este teatro que es como un amuleto para nosotros.




– ¿Cómo es vuestra relación con Sevilla? 
– El vínculo que nos une es el público, con el que siempre nos hemos entendido, hay una buena conexión con el público sevillano y el tipo de humor que nosotros hacemos.

Recuerdo la primera vez que vinimos a la ciudad. La primera función había coincidido con una visita del Barça en la ciudad para jugar un partido, ahora no sé si con el Betis o el Sevilla, pero resulta que el equipo local ganó al Barça. El teatro estaba lleno y el ambiente de euforia de los espectadores impregnó esa función. ¡Estuvo genial!




Y nos encanta volver a la ciudad: pasear por sus calles, disfrutar de la belleza de sus casas, sus patios… Hemos podido observar a lo largo de los años la transformación urbanística… Pero lo que nos sigue enamorando más es la simpatía de sus gentes.

– Aunque se estrenó en mayo en Valencia; en 2019, comenzasteis la gira el 9 de enero con Adiós Arturo en Zaragoza con el cartel de entradas agotadas en todos sus pases, y a Sevilla llegáis también con prácticamente todo el papel vendido de ¡20 funciones! ¿Estamos ante una gira de sold out en todos sus pases?
Desde que estrenamos en Valencia, el espectáculo ha sido muy bien recibido por el público. Hemos estado después en Pamplona, Torrelavega, Vitoria, Bilbao, Castellón, Altea, Elche, Elda, Murcia, Zaragoza, Jerez, Málaga… Cada sitio es distinto, pero lo que realmente es muy emocionante es volver a un sitio en el que no hemos estado por mucho tiempo y ver que la gente se acuerda de nosotros, que recuerdan los buenos momentos vividos con otros espectáculos. Este recuerdo es lo que hace que la gente que conoce a la compañía venga abierta de mente y a pasarlo bien. A nosotros nos gusta también pasarlo bien… y esto hace que haya una comunión dentro del teatro.

Cartel del espectáculo 'Adiós Arturo', de La Cubana.
Cartel del espectáculo ‘Adiós Arturo’, de La Cubana.

– En el cartel de Adiós Arturo encontramos un precioso loro, ¿aludiendo a que como decís, os “repetís todo el rato llevando a escena el teatro que hacemos en nuestra vida a diario”?
– Todos los espectáculos de La Cubana son distintos. Hemos hablado y tocado muchos temas. Pero nosotros nos reímos de que solemos repetir una formula que en realidad no lo es: observar aquel teatro que hacemos cada día y que suele pasar inadvertido como teatro… Aquel teatro que hacemos con la familia, con los amigos, en nuestros sitios de trabajo… El teatro cotidiano. Y ya podemos hablar del teatro que hacemos en las bodas (Campanadas), con nuestros compañeros de trabajo (Cómeme, el coco), del teatro de las cenas navideñas en familia (la Telecena que hicimos por Televisión Española), o el teatro que se hace en los entierros y funerales (Adiós Arturo). En este caso lo hemos querido distanciar de un tema triste y luctuoso. Lo hacemos para hablar del rito y las frases hechas que utilizamos para expresar sentimientos. En realidad, sirve para hacer un canto a la vida y a como se debe aprovechar el momento y vivir los momentos que la vida te da intensamente.

Adiós Arturo habla de la muerte, pero ¿desde un canto a la vida?
– Sí, hablamos de la ceremonia para celebrar la vida. ¿Por qué los funerales y entierros no pueden enfocarse a ser una celebración a la vida? Arturo quería separarse del luto y quiere una fiesta para celebrar la vida. Y es por eso que en sus ultimas voluntades lo dejó reflejado. Es por eso que su familia ha querido que fuéramos nosotros los maestros de ceremonia para esta despedida.

– Los que ya han visto alguno de vuestros espectáculos siempre quieren repetir, ¿cómo describiríais la experiencia de asistir a una de vuestras funciones?
– El teatro es un arte que es único en cada representación y es efímero. Antes de la función no existe nada, durante la función existe, pero cuando termina vuelve a haber nada. Cada función es distinta, pasan cosas distintas, el público es distinto, y los mismos actores son distintos, porque cada día se sienten diferente y no lo pueden hacer exactamente igual. Esto es muy importante para nosotros no olvidarlo.

La suerte que tenemos también es, como te comentaba, que la gente viene al teatro con la mente abierta. Abiertos a jugar. Nosotros les planteamos un juego y ellos toman el reto. Es como cuando jugábamos de pequeños a interpretar a una familia, a interpretar películas, a repartirnos un papel cada uno… Porque el público en nuestros espectáculos es un actor más del espectáculo.

Adiós Arturo es vuestro decimoctavo espectáculo, ¿cómo ha evolucionado vuestra compañía desde sus inicios en los años 80 y qué parte de esencia mantiene?
– Somos una compañía artesanal e intentamos que el hacer teatro sea lo más importante. El oficio es lo que impera. Todos trabajamos para que el espectáculo sea el centro de todo.

– ¿Funcionáis como colectivo coral? (con gran número de actores que hacen de todo: actuar, coser los vestidos, pintar el escenario, montar, cargar, y descargar…).
– Ahora mismo ya no es así. Empezamos como una compañía de teatro amateur y la manera de funcionar de estas compañías es “hacérselo todo”. Esta filosofía ha impregnado la compañía a lo largo de los años. Es verdad que antiguamente hacíamos de todo: cargábamos y descargábamos los camiones, cosíamos el vestuario, etc. Ahora hay gente que hace se encarga de ello. Tenemos un equipo de producción que se encarga de solucionar los problemas, y un equipo de creativos que colaboran con nosotros para el vestuario, el maquillaje…

Los actores son los encargados de montarse sus camerinos de escena, que están detrás del escenario, cada uno es responsable de todo su vestuario, su utillaje, y tienen responsabilidad para controlar que todo esté correctamente y tienen asignado una responsabilidad como controlar el vestuario que se manda a la lavandería, decidir cuando se deben lavar y peinar las pelucas, cuando necesitamos reponer algo de maquillaje o vestuario… Todo el equipo es muy responsable de todo lo que sucede detrás del telón.

– ¿Cómo es el equipo de La Cubana en la actualidad?
– Somos teatreros. Nos encanta lo que hacemos, el oficio de hacer teatro, de ver un proyecto nacer, crecer y cuando decidimos enterrarlo. La compañía no es solo el equipo actoral. Los técnicos, la gente de la oficina, los creativos que nos ayudan, todos aquellos que trabajan para levantar cada noche el telón forman parte de La Cubana.

 



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