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Más sevillano que un no-ni-ná

Si necesita un manual, pues hágalo usted mismo. Entender no es tan difícil, cuando se supone que hablamos la misma lengua. Pero si realmente no se entera, puede preguntarle a un sevillano así: ¿Illo qué dices?’

Hasta en las camisetas se nota el hablar del sevillano. Foto: Adriana Ciccaglione

Adriana Ciccaglione. “Tan sevillano como un qué pasa”, así decía un cartel ubicado en una de las estaciones del metro de Sevilla. Mientras las escaleras automáticas me subían, ante mis ojos percibía que había cometido el primer error al llegar a la capital andaluza. Qué pasa es un saludo aquí, en este lado del charco. En la otra parte, es el inicio de tremendo problema.

Quizás esa sea una de las expresiones más utilizadas no sólo en Sevilla, sino en toda España. Pero al que viene llegando hay que hacerle un manual, o quizás por lo menos advertirle de alguna forma, que el español sevillano es tan particular como sus habitantes y la ciudad que lo está recibiendo.

Paciencia, puede bichear e intente no cabrearse, si eso pasa pida una caña en un bar y todo perfecto.




Las expresiones de los sevillanos son auténticas, dichas con gracia, aunque en momentos no haya risa alguna. El seseo, es parte del hablar propio de sus habitantes. En fin, que usted venga y disfrute de una ciudad monumental, y si le coincide con las ferias, vístase de flamenca y baile sevillanas.
Bueno, aquí las frases y/o expresiones, digiéralas con unas tapitas y disfrute del coloquialismo auténtico de los sevillanos:

Un miarama bien acentuado, es sinónimo de cariño. Foto: Adriana Ciccaglione.

– Apollardao: Atontado, dicho de una persona que no sabe qué hacer. “Estás apollardao, no te enteras de ná”.
– Apalancao: Quieto, Sin ganas de moverse.
– Apupío: Grito desesperado.
– Arrejuntarse: Cuando dos personas deciden vivir felices, pero sus vecinas cotillean sobre ellos por no estar casados.
– Babucha: Zapatilla, dirigido a alguien, persona poco útil.
Botines: Calzado deportivo.
– Buchito: Un traguito.
– Cacharritos: Atracciones de feria.
– Cabesa: Apelativo para referirte a alguien.
– Capillita: Apasionado por la semana santa y sus procesiones.
– Calentitos: Puesto de churros.
– Camballás: Andar tambaleándose. Borracho
– Chaleco: Jersey.
– Chinchar: Molestar, enfadar.
– Chuminá: Tontería, algo sin importancia.
– Embarnecío: Engordado.
– Escamondao: Muy limpio.
– Ennortao, apamplao, juanbreva, acarajotao: Poco despierto, muy tranquilo o descuidado.




Sí se le ocurre preguntarle a una persona sobre el Colacao, puede llevarse la sorpresa de que le reciten un comercial y a usted hasta le llegue a gustar. Foto: Adriana Ciccaglione.

– Empecorchao: Sucio.
– Falserío: Mentir.
– Guarnío: Cansado extremamente.
– Guarazo: Porrazo que se da alguien al caer.
– Ji home o ji ome: Sí hombre, ajá es así. Dicho de forma irónica.
– Jartible: Muy pesado o insistente con un tema.
– Ligero: Ir rápido.
– Lorito: Ventilador pequeño.
– Ma: Mamá, porque cuando los madrileños han dicho mamá, ya aquí los sevillanos al decir así la han llamado dos veces.
– Malaje: Persona con malas intensiones.
– Majarón: Enloquecido.
– Malajás: Desgracia o mala suerte.
Miarma: Mi alma, amigo/a mío/a.
– Manío: Muy visto, pasado de moda.
– Ojú: Queja.
– No ni ná: Fijo, seguro.

Tan sevillano como un qué pasa. Foto: Adriana Ciccaglione.

– Pringá: Algo muy bueno sobre todo si lo ha cocinado una abuela sevillana. Es el plato que contiene la carne del cocido y todas los demás alimentos que son capaces de tapar las arterias y subir el colesterol.
– Papa: Embriaguez.
– Pejiguera: Pesado.
– Pirriaque: Bebida alcohólica.
– Por las quejila (que hilan): Negación de hacer algo.
– Reveníos: Caducados, pasados de fecha o en mal estado.
– Rabona: Faltar a clase.
– Rebujito: Bebida que se prepara y toma, sobre todo en tiempos de feria.
– Rempujón: Empujón fuerte que te hace caer o tambalaearte.
– Reveníos: Caducados, pasados de fecha o en mal estado.
– Sieso: Antipático.

Sevilla está llena de tradición y encanto. Foto: Adriana Ciccaglione.

– Tienes gachitos: Necesita cariño.
– Tieso: Se dice de aquel que no tiene dinero.
– Un poné: Un ejemplo, un suponer.
– Zagalón: Joven.

Vaya tela la de los sevillanos, tienen arte pa’ tó. Su vocabulario es parte de su cultura. Aquí no caben etiquetas lingüísticas de sí está bien o no. Su identidad e idiosincrasia los define así.

Pero estimado lector, si considera que faltó alguna expresión típica o popular sevillana, por favor no dude en decirnos cuál.



One Response to "Más sevillano que un no-ni-ná"

  1. Ruth Ledesma   5 mayo 2019 at 4:15 am

    Me encanta tu estilo por escribir “mialma”

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