Ocho homenajes a la sevillanísima Torre del Oro

Recién cumplidos sus ochocientos años de historia presentamos ocho perspectivas somo ejemplo de la grandeza reconocida a este símbolo sevillano único.

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Virginia López. El pasado 24 de febrero nuestra querida y emblemática Torre del Oro cumplió, nada menos, ocho siglos de existencia. Ese día, un 24 de febrero del año 1221, hace ochocientos años por tanto, culminaba su construcción.

La actualidad puede que haya impedido una celebración pero recelo de ello porque se podría haber hecho un acto con la presencia mínima de las autoridades civiles y militares y qué menos que colocar en su interior una placa recordatorio de ello. Sin ir más lejos, uno de los homenajes a los sanitarios fue proyectar imágenes de ellos y de apoyo y agradecimiento a modo de mapping sobre la Torre del Oro. Así que algo similar se podría haber hecho, perfectamente. Tal es así que en 2019 tampoco se celebró el 75º Aniversario de la apertura del Museo Naval que acoge. Desde aquí felicitamos al historiador José Bernárdez Fonseca por su magnífico artículo sobre la historia del mismo.

El desconocimiento y la desidia se aliaron para que ese día no se festejara oficialmente.

Pero dado que por ventura el monumento sí estaba abierto, Paseos por Sevilla realizó visitas guiadas ese día y Sevilla Antigua inundó Twitter de mensajes logrando que #OchoSiglosdeOro fuera TT local. Esos dos fueron los únicos homenajes, aun oficiosos, que hubo el 24 de febrero Así que desde aquí quisiera felicitar a ambos y dejar constancia de que estuvieron “al quite”. De igual modo estuvieron aquellos sevillanos que se opusieron a su derribo a finales del siglo XIX.

Y hablando de reconocimientos, son infinitos los homenajes recibidos por la icónica torre albarrana, por ello he elegido ocho, a golpe de siglo, entre las distintas facetas:

Vista de Sevilla, Rombout van den Hoeye (c. 1650-1671)

1.- ARTE

Más allá de la representación en imágenes panorámicas de la ciudad (“Qui non ha visto Sevilla, non ha visto maravilla”), la vista del río con la característica torre como símbolo de su función vigía del Guadalquivir ha sido un paisaje que ha subyugado a muchos pintores.

Respecto a las representaciones, la más antigua es la que vemos en la Vista de Sevilla que tallara Jorge Fernández hacia 1510 aproximadamente y que vemos en el Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla.

Gitana y torero con el Guadalquivir al fondo, Gonzalo Bilbao.

En el siglo XIX David Roberts, viajero por Andalucía, nos dejó una delicada y romántica visión de la Torre del Oro que podemos ver en el Museo del Prado. Y menos conocida era la imagen que nos dejó el paisano Gonzalo Bilbao en el cuadro “Gitana y torero con el Guadalquivir al fondo”, de 1920, que ahora podemos contemplar en el Museo Bellver.

No podía faltar la obra del sevillano Andrés Cortés y Aguilar que nos dejó un amplio repertorio de la Torre del Oro asomada a paisajes ribereños. En ocasiones éstos parecían de ensueño más que por fantasía, por no vivir en el terruño como era el caso de Pérez de Villaamil, que no tenía reparos en pintarla no estrictamente realista e introduciendo monumentos que no existían en la Sevilla de entonces.

Y César Ramírez es el autor de la última representación artística que puede verse en el vestíbulo de la octava planta del Hospital Universitario Virgen Macarena.

César Ramírez con su obra.

2.- LITERATURA

El Fénix de los Ingenios, como llamó Cervantes a Félix Lope de Vega Carpio – Lope de Vega – vivió en Sevilla entre 1600 y 1604 donde conoció de primerísima mano – con relación carnal adúltera incluida con la actriz Micaela de Luján – el Arenal de Sevilla. De hecho así tituló una de sus comedias y es muy conocida la seguidilla donde nombra la Torre del Oro:

Vienen de Sanlúcar,
rompiendo el agua,
a la Torre del oro
barcos de plata.

La Torre parecía de oro o se pensaba que albergaba el oro de Indias pero a Sevilla llegó el tripe de plata.

Muy desconocido es el poema “Torerillo de Triana”, que forma parte de la obra taurina “La suerte o la muerte” (1926) de Gerardo Diego donde la nombra en dos estrofas:

Arenal de Sevilla,
Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
del río moro.

En hombros por tu orilla,
Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
sangre de toro.

3.- MÚSICA

Has escuchado esta composición, sobre todo el arranque, por eso te resulta muy familiar. Pero desconocerás el título pues probablemente no sepas que existe una obra musical llamada la Torre del Oro. De hecho se trata de un Preludio Sinfónico que forma parte de la zarzuela del mismo nombre.

Su autor, por desgracia, tampoco es conocido en su ciudad natal donde ni una calle recuerda al autor de las zarzuelas “La boda de Luis Alonso” y más de 115 obras, Gerónimo Giménez.

Pueden oírla aquí:

Efectivamente, es la sintonía del programa de televisión “Sevilla en la memoria”, del gran documentalista Alfonso Arteseros.

Y hay que aclarar que no está dedicada al monumento ni versa sobre el mismo. “La Torre del oro” es aquí una espigada y bella muchacha que lleva ese apodo. Pero nunca está de más hablar de Giménez y de la zarzuela. ¡Bravo por la Compañía Sevillana de Zarzuela que la está rescatando en nuestra ciudad!

Y hasta dos pasodobles llevan también el nombre de Torre del Oro, de Ricardo Dorado y José Teruel Vidal.

Abuelo, ¿por qué la Torre del Oro la hicieron sin campanas?
Niño, la hicieron los moros pá no despertar a Triana.

Manuel Molina

Anis Torre del Oro.

4.- GASTRONOMÍA

En todas las casas había antes una Torre del Oro de cerámica lustrosa donde la fábrica de José Calvo embotellaba el famoso anís de Cazalla de la Sierra.

Y no dejéis de tomar carne a la brasa en el Bodegón Torre del Oro, en la calle Santander, con vistas a la torre-hermana, la de la Plata.

Si se preguntan si es del mismo año, no se sabe con exactitud pero claramente año arriba/año abajo. La única certeza es que los almohades concluyeron su sistema defensivo un 20 de marzo del año 1222.

Escudo de Santander.

5.- HERÁLDICA

Hombres del norte son los que conquistaron Sevilla, destacando el numeroso grupo de cántabros liderados por el burgalés Ramón de Bonifaz. Pero también asturianos y gallegos. De ahí que el escudo de Santander, de numerosas localidades cántabras (Laredo, Santoña, Comillas, San Vicente de la Barquera, Castro Urdiales, Ribadedeva) y de alguna otra localidad cono la asturiana Avilés porten nuestra Torre del Oro en ellos. Hasta el propio escudo de Cantabria, que es un trasunto del santanderino añadiéndole una Estela de Barros.

Cara trasera del basamento de los varales maestros. Foto de Antonio Sánchez Carrasco.

6.- SEMANA SANTA

Varios monumentos sevillanos se ven en los pasos de la Semana Santa de Sevilla. La Torre del Oro solo aparece en el palio de Nuestra Señora de la Caridad de la Hermandad del Baratillo, como documenta Pablo Borrallo en su imprescindible libro “Iconografía de la Semana Santa de Sevilla”.

7.- ICONOGRAFÍA RELIGIOSA

La Torre del Oro se cristianiza y las torres de la iconografía cristiana se sevillanizan.

Inmaculada Concepción con Vázquez de Leca (1621). Colección del Marqués de Reunión.

Esa sorprendente fusión podemos verla en la Torre del Oro que porta un ángel en la Capilla del Palacio de San Telmo en alusión a las letanías del Rosario (“Torre de marfil”).

Cuyo antecedente está en las pinturas inmaculistas de Pacheco.

Santa Bárbara de Nicomedia fue una mártir cristiana del siglo IV. Fue encerrada en una torre y al morir un rayo decapitó a su verdugo, por consiguiente siempre porta una torre y es la patrona de la artillería.

Santa Bárbara de la Iglesia de San Isidoro.

En la Iglesia de San Isidoro podemos verla portando la Torre del Oro.

8.- MONARQUÍA

En 1923 el Rey Alfonso XIII visitó la Torre del Oro y una foto captó el saludo de los miembros de la Comandancia de Marina cuya sede estaba allí.

Se ha querido repetir visita e instantánea con su bisnieto pero no ha habido forma.

Y hablando de reyes, también se han “sevillanizado” las piezas del ajedrez, como las que regaló el Diario de Sevilla.

En 1923 el Rey Alfonso XIII visitó la Torre del Oro.

No podemos pasar por alto la vinculación de Sevilla con el juego,desde la famosa leyenda de cómo Abenamar salvó el Reino Taifa de Almutamid con una partida de ajedrez contra el Rey Alfonso VI de Castilla; al duelo que sostuvieron Karpov y Kasparov en el Campeonato Mundial de Ajedrez celebrado aquí en 1987, donde su famosa rivalidad alcanzó su punto cénit  y cuyas torres reproducían la Torre del Oro.

Tablero y piezas de la mítica partida.

Mesa, sillas, tablero y piezas se conservan en la Casa del Ajedrez del Polideportivo San Pablo. Por cierto, aquí Karpov, quién perdió, usó por primera una técnica de arranque y que fue bautizada como “Variante Sevilla”.

Todos le tenemos un enorme cariño a la Torre del Oro, el edificio militar en uso más antiguo de Europa.

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