Reino Unido se rinde ante el talento para la Astrofísica del sevillano Curro Rodríguez Montero

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El joven astrofísico Francisco Rodríguez Montero reside en Escocia.
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El joven astrofísico Francisco Rodríguez Montero reside en Reino Unido.

Ana Rodríguez. Francisco Rodríguez Montero es un sevillano de 20 años considerado en Escocia una gran promesa de la Astrofísica. Acaba de ganar, sin ir más lejos, el Ramsay Prize, una distinción que concede la Facultad de Física y Astronomía de la Universidad de Edimburgo al mejor expediente de Astrofísica del año, reconociendo la evolución y resultados del alumno en sus años en el centro académico.

Un merecido premio al esfuerzo y el trabajo bien hecho, pero sobre todo a un talento innato de este joven nacido en Sevilla y criado en Palomares del Río que apunta muy alto en el ámbito científico internacional. Claro ejemplo es que su Trabajo Final de Grado busca explicación mediante la simulación a uno de los grandes misterios de la Astrofísica: por qué unas galaxias se conforman de estrellas y otras sin ellas.

Quienes conocen a Curro, como lo llaman familiares y amigos, no se sorprenden de su evolución, pues saben de su inteligencia, tesón y curiosidad, estrella polar de cualquier científico que se precie. Primogénito de una familia con un fuerte espíritu artístico y creativo -su madre es pintora y su padre tiene una empresa de diseño y publicidad-, es el mayor de tres hermanos.

En el plano académico, ha sido estudiante del Centro Docente María y del I.E.S. Martínez Montañés, donde cursó Bachillerato Internacional (BI), recibiendo el Premio Extraordinario de Bachillerato de Andalucía.

Tras hacer un par de estancias en Estados Unidos, estudiando y trabajando, solicitó entrar en la Universidad de Edimburgo para cursar Astrofísica, pasando directamente al segundo curso del Grado. Aquel año, recibió el Pre- Honours Certificate of Merit, un reconocimiento a sus magníficos resultados en el primer año de carrera.

Durante el verano de 2018, Curro recibió una beca de investigación en la Facultad de Física de Edimburgo, donde trabajó en estudios de la aplicación del caos matemático al problema de las turbulencias atmosféricas.

A día de hoy, tras acabar la carrera, el sevillano ostenta un puesto como investigador en la Universidad de St. Andrews, donde continúa el estudio que inició en su trabajo de fin de Grado. Además, gracias a su expediente académico y a las investigaciones que está realizando, la Universidad de Cambridge lo ha admitido en el MASt Astrophyics (Part III), uno de los Máster en Astrofísica y Física Teórica más complicados del mundo, que comenzará después del verano.

Sin embargo, la mayor inquietud de Curro en estos momentos –aunque dado su expediente no debería ser así- es buscar financiación para costear sus próximos estudios, como él mismo nos cuenta:

– Creo que buscas una manera de costearte tu próxima estancia en Cambridge. Te invito a que expliques tu situación a tus paisanos sevillanos.
– Así es. No pido ningún privilegio, tan sólo que la Administración tenga capacidad para reaccionar ante casos como el mío que aunque no es frecuente, no es único. El gobierno escocés ya se ha gastado en mi formación muchos miles de libras, ¿qué va a hacer el de mi país, el de mi comunidad, donde pagamos nuestros impuestos? Considera esto: instituciones académicas del Reino Unido (Cambridge Trust) consideran mi curriculum (y mi proyecto científico) merecedor de una ayuda económica muy importante ¿de nuevo nuestro Gobierno nacional y andaluz no tienen nada que decir?

El sevillano considera un valor el haber conocido a tantos jóvenes investigadores como él en Edimburgo.

– Desde luego, el apoyo del talento debería ser una prioridad. Y más uno tan peculiar como el tuyo. ¿Por qué te decantaste por la Astrofísica?
– Fue una decisión bastante repentina, he de decir, pero de la que nunca me he arrepentido. Cuando entré en Bachillerato ni mucho menos tenía claro qué quería hacer. En esa situación, pensé que la opción más segura era entrar en la rama de Ciencias de la Salud y estudiar Medicina. Sin embargo, a mitad de primero de Bachillerato, mis amigos me regalaron un libro la naturaleza física de los agujeros negros –Agujeros negros y tiempo curvo, libro de Kip Thorne que recomiendo encarecidamente a cualquiera con interés en los misterios de este nuestro universo- que me fascinó profundamente. Descubrí en el misterio de los agujeros negros una perfecta materialización de esa curiosidad por el mundo que siempre me había definido.

– ¿Qué te motivó a marcharte a Edimburgo a estudiar con solo 17-18 años?
– Una vez tuve claro que quería estudiar Astrofísica, decidí que sólo podría desarrollar completamente mi pasión en los grandes centros de investigación, en las mejores universidades. En esa búsqueda, el Reino Unido se mostraba como una de las mejores opciones sin duda, y cuando supe que en Edimburgo, una de las mejores universidades en Astrofísica, la matrícula era gratuita para los estudiantes europeos, no me lo pensé dos veces.

– ¿Cómo es que entraste directamente en segundo curso del Grado?
– El contenido de Física y Matemáticas del BI es muy amplio, de nivel y certificado internacionalmente. La oficina de admisión de Edimburgo, al saber de mis buenos resultados en las pruebas del diploma del BI, me ofreció pasar directamente en segundo curso del Grado, solo teniendo que asistir a unos cursos acelerados de Física y Matemáticas en el primer semestre. Esto solo se concede a un mínimo número de estudiantes admitidos.

– ¿Cómo han sido estos años en Edimburgo?
– Estos años en Edimburgo no se pueden describir más que con un lienzo lleno de colores. He de decir que la vida aquí es diametralmente opuesta en muchos sentidos a lo que estamos acostumbrado, y mucho más si eres de una cultura como la sevillana. Pero por el otro lado, los compañeros que he conocido que vienen de todos los puntos del globo… grandes científicos e investigadores de inmenso valor. No solo estoy agradecido por la valiosísima formación que he recibido, sino también por los grandes lazos que he establecido entre la comunidad científica, algo de inmensa importancia.

– Dentro de la Astrofísica, ¿cuáles son los campos que más te interesan?
– Pues, tal y como me han definido profesores y compañeros, soy fundamentalmente “teórico”. Siempre me han fascinado las Matemáticas y cómo se pueden usar para describir los fenómenos naturales. Aunque sí que es verdad que no me limito a la cadena de ecuaciones en una pizarra, sino que me gusta extender los conceptos teóricos a la computación práctica, al uso de simulaciones. Dentro de ese modelo de investigación, mi interés fundamental es en el origen y naturaleza del cosmos, y los procesos evolutivos que dan lugar a las galaxias que lo habitan.

–  ¿Cuál es tu sueño?
– Sin duda alguna, continuar investigando. Para mí es ya claro el hecho de que no es algo que solamente me apasiona y disfruto mucho, sino que también se me da especialmente bien. Esa curiosidad por buscar las respuestas a los grandes misterios me impulsa en la tarea de la investigación. También, en un futuro lejano, me gustaría ser profesor de universidad, y enseñar esos temas que siempre me han dejado sin respiración a los futuros astrofísicos.

– ¿Has publicado ya artículos en revistas? 
– El primer artículo, que ya está en proceso de corrección para publicación, está principalmente centrado en los resultados de mi trabajo de fin de Grado. Cuando observamos las galaxias del universo, a pesar de sus infinitas formas y colores, se pueden clasificar en dos claros tipos: conformación de estrellas o sin ella. Uno de los grandes misterios de la Astrofísica es comprender cómo se forma esa diferenciación, qué proceso vital siguen para viajar de un tipo al otro. Mi investigación actual tiene la intención de comprender estos procesos a través de inmensas simulaciones, en las cuales grandes fracciones de universos “modelo” se estudian.

– Recientemente tu universidad te ha concedido el Ramsay Prize. ¿Qué sentiste al recibirlo?
– Soy consciente de que mis resultados académicos han sido siempre bastante altos, ¡pero la verdad es que fue una gran sorpresa! Fue un merecido colofón tras estos años de mucho trabajo y esfuerzo.

– ¿Dónde te ves y haciendo qué dentro de unos años?
– Es algo incierto, porque aún hay muchas ramas de la Astrofísica que quiero tocar. Ya me han ofrecido volver a Edimburgo para realizar mi doctorado, pero es algo que aún no lo tengo claro. De lo que sí puedo estar seguro es que tengo muchas ganas, sea lo que sea lo que depare el futuro.

– Si deseas añadir algo más, ¡adelante!
– Son incontables los descubrimientos científicos que, aún siendo ahora elementos cotidianos de nuestras vidas, en su momento fueron fruto de la investigación pura. ¿Quién sabe los misterios que nos aguardan ahí fuera? ¿Vamos a negar esa oportunidad porque no consideremos que un buen investigador en Astrofísica sea de valor?

Muchas gracias Curro y ¿enhorabuena!

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