Un paso más para que El Pali tenga un monumento en Sevilla

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El legado del cantaor está en decenas de discos.
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El legado del cantaor está en decenas de discos.

M.C. Contreras. El próximo 16 de febrero, el Teatro de Capitanía de Sevilla acogerá un espectáculo que forma parte de la lista de actividades organizadas para que El Pali tenga un monumento en Sevilla.

Una idea de unos cuantos amantes de este cantaor y su legado, que llevan ya tras de sí una larga lista de actos, todo ello con la idea de que este monumento sea una realidad cuanto antes.

En ese empeño andan trabajando, y, como explican en sus redes sociales, “ahora hay que volcarse con llenar el Teatro de Capitanía el próximo mes de febrero. Será el final de este apasionante viaje donde todos ustedes habéis sido nuestros acompañantes de lujo”.

“El Monumento a nuestro Pali cada día más cerca y se pagará al contado, pero ese último esfuerzo es necesario para cumplir nuestro gran sueño. Tenéis que convencer a amigos y conocidos para que os acompañen al Festival que estará cubierto el escenario de grandes figuras”.

La cita del 16 de febrero en el citado teatro, situado en la Plaza de España, ha convocado a varios artistas para apoyar la causa. Ahora, falta que ese día se llenen sus butacas.

Cartel del espectáculo previsto para el próximo 16 de febrero.

Biografía. Francisco de Asís Palacios Ortega, alias El Pali (Sevilla 1928 – Sevilla 1988), también conocido por el sobrenombre de -El Trovador de Sevilla-, fue uno de los más populares cantaores y autores de sevillanas de la segunda mitad del siglo XX. Grabó más de 20 discos​ y escribió más de 200 canciones.

Fue uno de los primeros solistas del género de las sevillanas, que hasta entonces habían estado dominada por grupos.​

Su labor destaca, por un lado, como recuperador de las sevillanas corraleras, que estaban casi desaparecidas y también por sus letras que evocan las antiguas costumbres de vida en la ciudad de su infancia y la desaparición de la Sevilla más popular.​

El mismo constituyó un símbolo muy popular y tradicional, por su fisonomía caracterizada por su gran volumen y por la fuerte miopía que sufría que le hacía usar gafas de muy alta graduación.

En 1968, grabó su primer disco de sevillanas con el grupo Rocieros del Quema, que formaba en compañía de Miguel de la Isla y Joaquín de Paradas. Un año después graba su segundo y último disco con este grupo y en 1970, empezó a grabar sus discos en solitario.

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