Arquitectos técnicos de la US analizan las actuaciones de mantenimiento en 20 iglesias de la provincia en los últimos ocho siglos

El estudio señala que las intervenciones han sido más de carácter correctivo que preventivo y que en la actualidad su estado de conservación es favorable.

Progresión de las actuaciones en la Ermita de Nuestra Señora de Gracia (El Ronquillo).

Redacción. Un grupo de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación (ETSIE) de la Universidad de Sevilla ha evaluado el impacto de las actividades de mantenimiento que se han llevado a cabo en un total de 20 iglesias parroquiales de la provincia de Sevilla. Para ello, se han consultado 390 registros históricos relacionados con estas intervenciones que se realizaron desde los siglos XIII y XIV hasta el siglo XXI.

El mantenimiento de edificios patrimoniales puede ser extremadamente complejo. Por lo general, se enfrentan muchas decisiones difíciles sobre cuándo y cómo intervenir. Los datos recuperados a lo largo del tiempo de la conservación y rehabilitación de edificios patrimoniales podrían ayudar a las partes interesadas a tomar decisiones sobre una planificación eficiente de las actividades de mantenimiento que se llevarán a cabo durante la vida útil de los edificios.

“Hay que conocer las actuaciones de cualquier tipo -arquitectónicas, usos, sociales y medioambientales- que se han sucedido en un edificio histórico desde su primera construcción hasta la actualidad, antes de acometer nuevas intervenciones”, explica el profesor de la Universidad de Sevilla Juan Manuel Macías, quien añade que “después de eventos catastróficos, naturales o bélicos la actividad constructiva en los edificios históricos aumenta considerablemente, según los registros históricos que hemos localizado”.




Gracias a este estudio se sabe además que las actuaciones que se han realizado históricamente son más de carácter correctivo que preventivo. Además, los resultados confirman que en la actualidad el estado de conservación de estos edificios es favorable.

Los expertos, que abogan por una mentalidad de la prevención, aseguran que, aunque haya que realizar adaptaciones de tipo normativo que a veces impliquen obras de consideración, en la mayoría de los casos, con una actitud de conservación preventiva se puede optimizar el estado de los edificios hasta el punto de solamente tener que limpiar y pintar durante muchos años.






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